Hidratante, el secreto para una piel sana y bonita incluso en verano

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La hidratación adecuada sigue siendo una de las reglas de oro para mantener su piel sana, firme y naturalmente joven. Este principio se aplica durante todo el año, incluido el verano. En los meses cálidos, de hecho, la acción combinada del sol, la sal, el exceso de calor y el aire acondicionado ponen a prueba nuestra piel, deshidratándola y sometiéndola a la formación de manchas y arrugas. Un riesgo que se puede evitar aprendiendo a saciar la sed con pequeños trucos diarios. Veamos cómo se hace.

Hidratación interna

Beber es, por supuesto, el primer “deber”. Es esencial disponer de dos litros de agua al día, que posiblemente deberían ir acompañados de tés de hierbas y frutas y verduras frescas centrifugadas.

Para hidratar la piel desde dentro, también tenemos que cuidar la dieta, prefiriendo alimentos como las frutas y verduras de temporada que, además de ser ricos en agua, poseen todos los nutrientes necesarios para la salud de nuestra piel. Durante los meses de verano, por lo tanto, sí a alimentos altamente hidratantes como ensaladas, pimientos, pepinos, rábanos, sandías, melones, duraznos y ciruelas.

Por otro lado, el uso de sal debe ser limitado ya que, al retener los líquidos, causa deshidratación.

En la playa

Uno de los peligros a los que se enfrenta nuestra piel en la playa está ligado a los rayos infrarrojos térmicos que sobrecalientan la piel y provocan vasodilatación, desencadenando molestos eritemas solares. Para combatir el trastorno, además de beber frecuentemente y aplicar los productos protectores adecuados, es importante refrescar la piel con frecuencia, con duchas frecuentes, zambullirse en el mar o incluso más simplemente rociando agua dulce.
Hidratación de la piel desde el exterior: ¿qué productos elegir?
Incluso en verano, la piel debe nutrirse con productos específicos que se aplican diariamente. Son útiles las formulaciones ricas en ácido hialurónico y antioxidantes como la vitamina C, la vitamina E y la coenzima Q10, que ayudan a contrarrestar incluso la acción dañina de la luz solar.

Particularmente eficaz por sus propiedades hidratantes, restauradoras y protectoras es el complejo natural Fospidina, que combina sinérgicamente la acción de los fosfolípidos extraídos de la soja y la glucosamina, asegurando una serie de beneficios. La fosidina, de hecho: favorece la producción de colágeno y elastina; ayuda a la formación de ácido hialurónico, estimulando así la hidratación profunda; protege la piel de la formación de radicales libres, contrarrestando así la aparición de manchas antiestéticas debidas a la exposición al sol.

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