Una hora de ejercicio cada semana puede ayudar a prevenir la depresión

Las investigaciones han demostrado que hacer ejercicio regularmente durante una sola hora a la semana puede ayudar a prevenir la depresión. Los resultados de un análisis revelan que incluso una pequeña cantidad de cualquier ejercicio de intensidad puede ayudar a proteger contra la depresión y beneficiar la salud mental sin importar el género o la edad. El análisis involucró a 33,908 personas que tuvieron sus niveles de ejercicio y síntomas de ansiedad y depresión monitoreados durante 11 años. Los investigadores determinaron que el 12% de los casos de depresión podrían haberse prevenido si los individuos hubieran participado en sólo 1 hora a la semana de actividad física.[1]

Se sabe desde hace tiempo que el ejercicio juega un papel importante en el tratamiento de los síntomas de la depresión, pero este análisis cuantifica el potencial preventivo del ejercicio con respecto a la reducción de los niveles futuros de depresión. Los resultados son notables porque demuestran que incluso una cantidad relativamente pequeña de ejercicio, a partir de sólo una hora a la semana, puede proteger significativamente contra la depresión. Los investigadores todavía están determinando precisamente por qué el ejercicio tiene este efecto protector, pero se cree que se debe a una combinación de los diversos beneficios físicos y sociales del ejercicio.

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A los participantes del estudio, que estaban en buena salud, se les pidió al inicio del estudio que reportaran su frecuencia de participación en el ejercicio y también a qué intensidad: exhausto, sin aliento y sudor, o no sin aliento y sudor. En la etapa de seguimiento se completó un cuestionario de autoinforme de la Escala de Ansiedad y Depresión para determinar cualquier depresión o ansiedad emergente. También se tomaron en cuenta variables que podrían haber impactado la asociación entre la enfermedad mental común y el ejercicio, entre las que se incluían factores demográficos y socioeconómicos, el índice de masa corporal, el uso de sustancias, el apoyo social percibido y la aparición de nuevas enfermedades físicas.

Los resultados revelaron que los participantes que informaron no participar en ningún tipo de ejercicio al inicio del estudio tuvieron un 44% más de probabilidades de depresión en comparación con los individuos que hacían ejercicio de 1 a 2 horas a la semana. Sin embargo, estos beneficios no continuaron protegiendo contra la ansiedad, sin ninguna asociación identificada entre la intensidad y el nivel de ejercicio y la probabilidad de desarrollar el trastorno. La mayoría de los beneficios de salud mental derivados del ejercicio se experimentan en la primera hora realizada cada semana. Con el aumento de los estilos de vida sedentarios en todo el mundo y las tasas de depresión en aumento, los resultados del estudio son especialmente relevantes ya que enfatizan que un pequeño cambio en el estilo de vida puede proporcionar beneficios considerables para la salud mental.

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